domingo, 4 de noviembre de 2012

Mío

       Me regodié entre tus manos y tu cuerpo. Porque tu mirada, tu sonrrisa me inpiraron confianza. Me bañé entre tus aguas y volvería a hacerlo mil veces si fuera necesario. Porque en ellas vi mi reflejo y resplandecía, porque fuí feliz y tú también. Todo sea porque amé cada uno de los peldaños en el río que eres, cada una de las huellas que en él encontré, amé andar por los vayes que lo avecinan y los tantos meandros que me quedaron por descubrir. Adoré recorrer tus satelites, par de lunas que me fijaron en tí como la fuerza de gravedad, sin mapa y sin guía, solo con la intuición y el hambre de explorarte hasta el más oculto rincón. Recuerdo recordarlo rigurosamente a diario, en especial durante las noches; cuando todo el derredor se torna un claro de luna y el silencio abunda. Poco a poco se abre, se aclaran las memorias y mis cicatricez, que llevan tu nombre, resplandecen entre mis entrañas. Lo recuerdo y te recuerdo bien...te descubría una y otra vez , te exploré mil veces y me convertí en salmón. Me convertí en salmón dentro de tí , mi río , te hiciste mi hogar. Pero creo que migré a nuevas aguas , o tal vez fui depredada un buen día, porque hoy me encuentro en la nada ... no se donde estoy ni a donde voy. Solo se que te tuve , me tuviste, estuve, estuvimos , aunque ya no quede nada de tí y de mí, te puedo jurar que fuiste mío.

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