Días oscuros, días claros,días indefinibles,largos y cortos y nauseabundos. En fin, días difíciles que me siguen desde el último invierno. Sentí frío cuando abundó el calor y entre medio de una multitud me encontré a la desolación. Añoré aquello que nunca noté pero lo dejé ir, como siempre abandono lo que más me importa. Mientras trato de refleccionar desde mi exilio personalizado, todo comienza a nublarse y presiento que tiempos peores osan acercarse. Solo me queda pedirle a mi ángel, si existes, no te marches. Nunca te he pedido nada pero hoy necesito que me abraces para que mis poros puedan verte,conocerte para formar una simbiósis macro reconfrotante y comprobar que no; no estoy sola, que no soy perfecta pero tampoco quebrantable.
No hay comentarios:
Publicar un comentario